martes, 28 de febrero de 2017

percepción social

La psicología social denomina “percepción social” al proceso a través del cual pretendemos conocer y comprender a las personas. Por medio de la percepción social nos formamos opiniones favorables o desfavorables de los demás, que influyen en nuestra conducta social. En el proceso perceptivo, el “primer momento” es el cognitivo: vemos a un individuo que forma parte de un grupo determinado, y en base a esa permanencia, pensamos que será de tal manera; las atribuciones de este tipo las realizamos en base a un proceso de generalización que tiene ciertas ventajas funcionales en cuanto nos facilita el conocimiento del mundo social, es decir, nos permite simplificar la infinita variedad de estímulos que nos rodea a un número de categorías finito. El “segundo momento” es emocional: puesto que pertenece a tal grupo, ese individuo ha de ser de tal manera, y en consecuencia sentimos atracción, rechazo, simpatía o miedo, entre otras emociones. Y de lo dicho en el párrafo anterior, se justifica “el tercer momento”, que es conductual: nos comportamos de una manera determinada en función de nuestras percepciones previas (cognitivas y emocionales). Entonces nos acercamos a esa persona, la evitamos, la rechazamos, nos escondemos… El término “estereotipo” fue acuñado por Walter Lippman. Los estereotipos son las cualidades que se atribuyen a los individuos por el simple hecho de pertenecer a un grupo, ignorando así su individualidad. Estamos ante conceptos enraizados con profundidad, que simplifican la realidad y se usan sin reflexionar, compartidos por un grupo muy grande que los transmite. Existen estereotipos de naturaleza regional (los catalanes son tacaños), étnica (los gitanos son unos vagos), profesional (los psicólogos están trastornados), etc. Para comprender los estereotipos, tenemos que considerar las siguientes características principales: - Con frecuencia los estereotipos se adquieren de “segunda mano”, no por experiencia directa. - Suelen ser difíciles de cambiar. - En general, son más falsos que verdaderos. Aunque suele existir cierta base de realidad a partir de la que se llega a la generalización, extrapolar esto al conjunto de miembros de un grupo, incurre en falsedad. - Según la valoración que hacen de los grupos sociales a los que atañe, los estereotipos pueden ser negativos, positivos o neutros. - Contribuyen a simplificar la realidad, permitiendo un ahorro de esfuerzo a la hora de juzgar a los demás. - Los estereotipos se aplican más a unos grupos que a otros (normalmente a grupos y/o minorías con poco o ningún poder social) y habitualmente están en la base delo mantenimiento y perpetuación de situaciones de desigualdad social ( es decir, distribución desigual del poder y de los recursos). - Orientan las expectativas y motivan la emoción y la conducta. - Sirven para racionalizar y justificar la hostilidad hacia el grupo que se estereotipa. Este proceso puede producirse por medio de las denominadas “profecías autocumplidas”: la posición de los integrantes de una minoría dentro de la sociedad se considera prueba suficiente e inequívoca de su inferioridad. Por ejemplo, al observar que los emigrantes tienen trabajos peores o sus casas son más pobres, hay quien deduce que son inferiores y, en consecuencia, merecen la situación que viven. Se considera al estereotipo como el paso previo al prejuicio, segundo momento en el proceso de percepción. El vocablo “prejuicio” deriva del término latino “prae-judicium”, que se refiere al juicio de valor previo que se celebraba en la Roma clásica antes del comienzo del juicio verdadero. Es, pues, un juicio expresado antes de conocer la totalidad de los hechos, o dicho de otro modo, “una opinión no justificada hacia algo desconocido, normalmente desfavorable, y que induce a actuar en consecuencia con la misma”. Los prejuicios son una actitud sin suficiente fundamento en la experiencia, que tiene como claro componente la resistencia emocional a cambiar la actitud. Los psicólogos estudian los prejuicios sociales o exogrupales, entendidos como actitudes negativas de los miembros de un grupo (generalmente mayoritario), hace otro u otros de carácter minoritario. Así pues, para la psicología social, un “prejuicio” es la actitud negativa y hostil hacia determinados individuos. Lógicamente, las condiciones que fortalecen el prejuicio pasan por un contacto competitivo entre grupo –el cual no será agradable-, que los integrantes del grupo se hallen en un estado de frustración, y que el estatus del grupo aumente o disminuya como resultado de la situación de contacto. Allport distingue entre prejuicios de endogrupo y exogrupo, siendo el endogrupo el equivalente a grupo de referencia, y exogrupo, las agrupaciones ajenas al sujeto. Los prejuicios de endogrupo son el grupocentrismo (creencia de que “lo nuestro” es siempre mejor que “lo de los demás”), y el etnocentrismo (grupocentrismo étnico). Los prejuicios del exogrupo son la xenofobia (aversión a los extranjeros o extraños) y el racismo (exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, principalmente cuando convive con otro u otros). Al tratarse de actitudes, los prejuicios, en su formación, siguen los mismos pasos que éstas: . Información escasa o deformada. Nuestra información suele ser incompleta, ya que es imposible tenerla de modo exhaustivo sobre todas las cosas. Es por ello que tenemos tendencia a generalizar y a extrapolar la información que disponemos. En la formación de los prejuicios, tienen poco que ver las experiencias negativas. . La satisfacción inadecuada de determinadas necesidades personales. Las personas con necesidad de status y de poder –por estar en posiciones inferiores en la escala social- pueden necesitar despreciar, para sentirse superiores, despreciar a alguien. Parece ser, incluso, que las personas con menor estatus tienden a tener más prejuicios. . Una excesiva conformidad con los grupos de pertenencia. Los prejuicios son un producto social, pues la familia, los amigos, la escuela, etc., transmiten continuamente prejuicios que vamos incorporando de forma casi involuntaria. Después, las presiones hacia la conformidad hacen el resto del trabajo, sancionando y rechazando a aquellos que no comparten los prejuicios dominantes. . Hay quienes consideran que ciertos prejuicios son una reacción a la frustración. Según Dollar y Miller, el bloqueo de una actividad encaminada a la consecución de un objetivo (frustración), hace que las personas acumulen agresividad, y que al necesitar descargarse, encuentra en las minorías indefensas el “chivo expiatorio” en el que volcar sus ataques. Y estos prejuicios se justifican y racionalizan, lógicamente, echando la culpa de los problemas y frustraciones del grupo dominante a estas minorías. . No obstante, posiblemente la causa que más prejuicios genera son los conflictos intergrupales que surgen de la competencia por metas políticas o económicas. Las necesidades económicas parecen desempeñar un papel importante en los prejuicios que han creado países desarrollados, con el fin de justificar la explotación económica y el colonialismo de los pueblos estereotipados como atrasados o primitivos. . La personalidad del individuo. También se considera que los individuos de personalidad autoritaria pudiesen ser los responsables del mantenimiento de prejuicios hacia las minorías. El tercer momento –ya no perceptivo/emocional, sino conductual o conativo- en este proceso de interacción social, es la discriminación. Se puede definir la discriminación como el comportamiento de hostilidad hacia las personas de una categoría social a la que no se pertenece, y que es provocado por su pertenencia a un grupo social al que se atribuyen determinadas características negativas (prejuicios y estereotipos). Se manifiesta en pautas de segregación, de hecho o de derecho (como el apartheid), y en conductas como la denegación de derechos y oportunidades. Se puede concretar la discriminación en tres aspectos: 1. Económico-laboral: desigualdad de oportunidades laborales. Se conceden, a los que son diferentes, los trabajos más denigrantes. 2. Cultural: por ejemplo, segregación en las escuelas. 3. Jurídico-política: estableciendo marcos legales específicos, política de derechos discriminatorios, etc. En resumen, el estereotipo es el conjunto de creencias asignadas a un grupo minoritario, el prejuicio corresponde con el sentimiento de afecto dirigido al grupo, y la discriminación es el resultado de la tendencia a la conducta hostil hacia el grupo.

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