jueves, 19 de enero de 2017

hablar del Derecho

LECCIÓN I: PROBLEMAS BÁSICOS DEL DERECHO. El Derecho, como todas las realidades que forman parte de la circunstancia vital del hombre, ha sido objeto de estudio desde el mismo momento en que los seres humanos tomaron conciencia de su propia capacidad de conocer y comenzaron a buscar explicación a las diferentes realidades que constituían el contexto de su vida individual y social. El saber jurídico se ha visto sometido a los mismos avatares que han marcado la larga y lenta peripecia del desarrollo de los diferentes saberes humanos. I. LA PECULIARIDAD DEL DERECHO COMO CIENCIA Y COMO OBJETO DE CONOCIMIENTO. La realidad del fenómeno jurídico, por su carácter pluridimensional, da lugar a que existan varias perspectivas de análisis, que no son siempre fácilmente conciliables. Y, a su vez, la ciencia del Derecho (entendida como todas las manifestaciones de los distintos niveles del saber jurídico), presenta otros obstáculos genéricos, como la ambigüedad del término "Derecho" o la especificidad del lenguaje jurídico. 1. POLISEMIA DEL TÉRMINO "DERECHO". El término "Derecho" tiene una multiplicidad de significados y la consiguiente indeterminación del sentido que tiene en la mayoría de los casos. Significados que se le atribuyen: 1. "Derecho" como carrera universitaria. 2. "Derecho" como conjunto de conocimientos jurídicos, fundamentalmente científicos, es decir, Derecho como Ciencia. 3. "Derecho" objetivo: conjunto de principios, reglas y decisiones de carácter jurídico y de distinto rango que predeterminan la organización social y que rigen el desarrollo de las relaciones y comportamientos sociales dentro de un determinado ámbito, sería el equivalente a ordenamiento jurídico. 4. "Derecho" subjetivo: facultad que, correspondiendo a un determinado sujeto, legitima a éste para realizar o no realizar determinados actos, para exigir de otros sujetos que efectúen o se abstengan de efectuar ciertas acciones, o para personarse ante la administración y ante los Tribunales de Justicia con la pretensión de provocar su intervención de la marcha de la vida jurídica. Para algunos autores el término derecho hace referencia a lo que se considera justo o razonable desde el punto de vista ético. Sin embargo este último supuesto no puede tomarse como muestra de un nuevo significado independiente del término derecho, sino que es más bien un empleo incorrecto o desviado de este término. 2. CARÁCTER ESPECIAL DEL LENGUAJE JURÍDICO. El lenguaje, hablado o escrito, es el instrumento de comunicación entre los sujetos. Por eso, cuando alguien desconoce o conoce mal el lenguaje que se utiliza en el seno de un determinado grupo social o en un determinado ámbito científico o cultural, se verá imposibilitado para entender adecuadamente lo que se habla en ese grupo o ámbito. En el "mundo" jurídico, se utiliza un lenguaje que es especial en muchos aspectos, hecho que resulta paradójico, ya que en última instancia, las normas jurídicas, la acción de los juristas y la propia ciencia del Derecho tienen como destinatarios finales a todos los ciudadanos, por lo que deberían expresarse en un lenguaje coincidente con el que utilizan habitualmente esos ciudadanos. Pero la función reglamentadora que cumple el Derecho dentro del sistema de las relaciones sociales arrastra la necesidad de eliminar de sus propios enunciados la imprecisión o indeterminación que acompañan a menudo a los términos del lenguaje cotidiano. Como consecuencia de esto, los juristas se han visto empujados a una constante lucha por la claridad y la precisión del lenguaje que utilizan. De ahí, que han desarrollado un largo proceso de delimitación del sentido de muchos de los términos del lenguaje común y han ido incorporando un número importante de términos específicos, que en muchos casos, al ciudadano le resulta difícil, cuando no imposible, entender. Por eso, incluso cuando los términos utilizados en el lenguaje jurídico coinciden con los del lenguaje común, tienen casi siempre en el contexto de aquél un significado concreto distinto al que ofrecen en el ámbito del lenguaje ordinario. 3. PLURIDIMENSIONALIDAD DEL FENÓMENO JURÍDICO: Uno de los rasgos primarios de la existencia del Derecho es su pretensión de dirigir la actuación del sujeto en el ámbito de las relaciones sociales. Por lo tanto la regulación jurídica se manifiesta, ante todo, como instrumento de organización social. Sin embargo, la realidad del Derecho no se agota en su eficacia normadora, la doctrina distingue tres grandes dimensiones complementarias: la histórico-fáctica, la normativa y la valorativa. El Derecho es, pues una realidad tridimensional que se manifiesta al mismo tiempo como hecho, como norma y como valor. a) Dimensión Histórico-Fáctica. El Derecho es una realidad que participa de la constitutiva facticidad e historicidad de la vida humana; es un dato histórico. Esta pertenencia a la trama histórica-fáctica (es decir, que se constituye como un hecho a lo largo de la historia) no es irrelevante, sino que proyecta sobre el Derecho varias consecuencias importantes: En primer lugar, el Derecho se incardina en la estructura de todos los hechos sociales, en segundo lugar, la subordinación a la influencia de la mayor parte de los factores que determinan en cada momento la vida colectiva; y en tercer lugar, la incidencia sobre muchos factores que determinan la vida social. De modo que el Derecho está presente y actúa dentro de la vida colectiva como un hecho social más. Pero es un hecho social bastante peculiar, puesto que su existencia se sostiene a un mismo tiempo sobre elementos físicos y sobre elementos ideales, pero sin identificarse totalmente con ninguno. El Derecho se recoge en instrumentos materiales y se manifiesta y transmite a través de ellos, es decir, los libros contienen Derechos pero no son Derecho, igualmente, el Derecho no consiste tampoco simplemente en un conjunto de valores y principios éticos ideales. Lo característico del Derecho como hecho social es su culturalidad, es decir, tener la condición de ser producto e instrumento de la necesidad humana de vivir. b) Dimensión Normativa. El Derecho se caracteriza ante todo por actuar sobre la vida social con la pretensión de reglamentar de una determinada forma y en un determinado sentido una gran parte de las conductas sociales de los hombres. Es, pues, un hecho que ha de ser definido en última instancia por su función normadora, por establecer lo que debe hacerse en cada caso dentro del sistema social de relaciones. De ahí que sea habitual afirmar que existe una correspondencia de equivalencia entre el Derecho y normación jurídica. Pero esa reducción es errónea. El Derecho no es una simple suma o conglomerado de normas, ahora bien, es evidente que, en cuanto es y actúa como norma, el Derecho predetermina las conductas de los ciudadanos y condiciona al mismo tiempo en forma decisiva la propia organización social. El Derecho habrá de desarrollarse como un conocimiento o saber que trata de la explicación de las leyes jurídicas en cuanto que son normas de conducta y actúan como tales en el seno de la organización social. Este tipo específico de conocimiento jurídico es la llamada ciencia jurídica normativo-sistemática o dogmático-sistemática. c) Dimensión Valorativa. La funcionalidad primordial del Derecho es la organización y regulación de las relaciones sociales. Tanto las necesidades humanas de convivencia como la propia estructura normativa del Derecho exigen que esa funcionalidad primaria se lleve a cabo a través de la referencia a unos valores o criterios orientadores. Así pues, en el origen de toda norma jurídica hay siempre un juicio de valor, de modo que la dimensión valorativa aparece como uno de los elementos originarios del Derecho. Y es la realización de esos principios o valores lo que proporciona a los distintos Derechos históricos su propia legitimación ética. d) La unidad de las dimensiones del Derecho. Las tres grandes dimensiones del Derecho (histórico-fáctica, normativa y valorativa) no subsisten de forma independiente y desvinculada, sino que coexisten en una realidad existencial que es única: la realidad concreta y coherente del Derecho histórico de cada pueblo. Cualquier Derecho es en cualquier hipótesis una concreción histórica cuya función constitutiva es crear y mantener un orden dentro de la vida social de un determinado grupo humano, en una determinada época y según los imperativos o exigencias de unos determinados valores éticos. Cada una de sus tres dimensiones es imprescindible para un conocimiento integral del Derecho. El proceso evolutivo general del pensamiento humano está condicionado por la creciente diversificación y especialización del saber. El conocimiento o saber jurídico ha experimentado también la influencia de los dos frentes complementarios: el de la constitución de grandes bloques epistemológicos dispares y el de la consolidación de sectores o parcelas relativamente independientes dentro de cada uno de los bloques. A partir del saber religioso (mitológico o teológico) llegó a constituirse otras áreas de conocimiento: el saber filosófico y el científico. Al mismo tiempo, cada uno de estos sectores, una vez alcanzado un determinado nivel de desarrollo, sufrió un claro proceso de subdivisión o fragmentación, proceso que, a partir de la modernidad, experimentó una progresiva aceleración, especialmente en el campo del saber científico. Así, la reflexión que los hombres han desarrollado sobre el derecho a lo largo de la historia, se ha colocado en alguna de estas perspectivas: o La del saber práctico. o La del saber religioso. o La del saber filosófico. o La del saber científico estricto. La perspectiva práctica o técnica, dada su directa y persistente vinculación con la vida jurídica de cada día, ha tenido una presencia permanente a lo largo de la historia. La necesidad del diario enfrentamiento del Derecho con las complicaciones surgidas en la trama de las relaciones sociales ha hecho que este conocimiento haya sido objeto de una atención constante y preferente a lo largo de la historia. Por otra parte, se admite que el nacimiento de las principales manifestaciones del pensamiento humano se produjo en el seno del saber religioso, de tal modo que éste condicionó durante largo tiempo el desarrollo de dicho pensamiento, por tanto, la normatividad social y jurídica ha estado también marcada durante mucho tiempo por la visión religiosa. Sin embargo, hoy en día, puede establecerse la conclusión de que la reflexión sobre los grandes problemas de la vida jurídica no admiten ya la vía de la explicación religiosa. A su vez, la perspectiva filosófica ha estado permanentemente presente en todas las grandes manifestaciones del saber jurídico. La reflexión filosófica del Derecho, tras permanecer diluida durante largo tiempo en el seno de la filosofía política o de la filosofía ética de corte económico, sucumbió finalmente (s. XVIII-XIX) a la pretensión empirista de limitar su vuelo a los confines del Derecho positivo, presuponiendo que el objeto de su atención (el Derecho) era un simple producto (aunque racional) de la voluntad del legislador estatal. A mediados del s. XIX el saber filosófico del Derecho llegó a reducirse a una teoría general y común a las diferentes ciencias jurídicas. Ahora bien, la perspectiva filosófica ha recuperado su protagonismo en el campo del saber jurídico y ha rescatado la funcionalidad crítica que le ha caracterizado en la mayor parte de los periodos de su historia. El panorama de las grandes perspectivas que ha adoptado el Derecho culmina en la presencia del conocimiento científico estricto. Este conocimiento responde ante todo a la preocupación de delimitar y explicar el alcance normativo de cada una de las reglas contenidas en los respectivos Derechos u ordenamiento jurídicos históricos. Debido al gran crecimiento interno y a la consiguiente independización de los diversos sectores de las normas jurídicas (civil, penal, mercantil, administrativo,...) se ha producido dentro del conocimiento científico del Derecho un continuo despliegue de investigaciones sectoriales que integran las ciencias jurídicas normativo-sistemáticas o dogmático-sistemáticas. 2. PANORAMA GENERAL DE LOS SABERES JURÍDICOS EN LA ACTUALIDAD. En la situación actual, el horizonte de los saberes jurídicos incluye un elenco sumamente amplio de conocimientos o "ciencias" que, aunque en ningún caso llegan a ser del todo independientes, sí son lo suficientemente distintos como para recibir un tratamiento científico y académico separados. Campos: o El área del saber jurídico práctico, que incluye la política jurídica y la jurisprudencia. o El área del saber jurídico científico que integra: a. El sector de las ciencias jurídicas fáctico-sistemáticas. b. El sector de las ciencias jurídicas normativo-sistemáticas. c. El sector de las ciencias jurídicas lógico-sistemáticas. o El área del saber jurídico filosófico, que se proyecta en la teoría del conocimiento jurídico, la Teoría Fundamental del Derecho y la teoría del Derecho justo. 3. POSICIÓN QUE OCUPA LA TEORÍA DEL DERECHO. Entre las grandes manifestaciones en que se ha concretado la progresiva diversificación sistemática del conocimiento jurídica desarrollado desde la óptica de la filosofía, figura la Teoría del Derecho. Si tenemos en cuenta, que esta teoría tiene un sesgo predominante filosófico, se ocupará, ante todo, de responder a la pregunta por la estructura o modo de ser del Derecho, es decir, la naturaleza, la esencia, el ser del Derecho. Y por lo tanto, tratará de dar explicación a cuestiones directamente implicadas en la pregunta, como cuál es su razón de ser, cuáles son las raíces de su existencia y cuál es el destino o sentido único de su ser / existir. Para ello, deberá analizar la relación que une al Derecho con el hombre, en cuanto sujeto libre e independiente, y con la estructura de las relaciones en que los seres humanos se desenvuelven realmente su vida, intentando descubrir su propia necesidad histórica y la función que ese Derecho cumple como ordenación específica de la convivencia. Así, la Teoría del Derecho deberá perfilar una noción o concepto del Derecho en el que queden reflejados sus caracteres o rasgos diferenciadores esenciales. Tendrá que analizar la relación entre el Derecho y la Moral, los Usos Sociales, la Religión, el Poder, la Economía, la Política o el Estado. También deberá delimitar conceptualmente las categorías jurídicas y desarrollar el análisis y el funcionamiento de los ordenamientos jurídicos históricos. En resumen, analizará el sentido y la misión del Derecho.

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