miércoles, 14 de diciembre de 2016

residencia y domicilio

Residencia: En sentido vulgar, la existencia o permanencia, más o menos continuada de una persona en un punto en el espacio. Domicilio civil: Lugar o círculo territorial donde se ejercitan los derechos y se cumplen las obligaciones y que constituye la sede jurídica y legal de la persona. Domicilio de las personas naturales: Señala el Código Civil que es el lugar de su residencia habitual y en su caso, el que determine la Ley de Enjuiciamiento Civil, caracterizando al domicilio real por los elementos de la residencia efectiva y de la habitualidad, dejando al criterio del juzgador la apreciación de los hechos que puedan demostrar la residencia habitual. Domicilio legal o necesario: Lo determina la ley en ciertos casos. Así, el domicilio de los hijos será el de sus padres, y el de los menores o incapacitados sujetos a tutela, el de sus guardadores. Domicilio especial o electivo: A título de ejemplo, el elegido por las partes de un contrato para los efectos relativos al mismo. Domicilio de las personas jurídicas: Lo será el establecido en la ley o en sus estatutos, en su defecto, donde se halle su representación legal, y en defecto del mismo, donde desarrolle de forma principal su actividad. El padrón municipal es el registro administrativo donde constan los vecinos de un municipio. Sus datos constituyen prueba de la residencia en el municipio y del domicilio habitual en el mismo. Toda persona que viva en España está obligada a inscribirse en el padrón del municipio en el que resida habitualmente. Quien viva en varios municipios deberá inscribirse únicamente en el que habite durante más tiempo al año. Los inscritos en el padrón municipal son los vecinos del municipio, y el conjunto de los mismos constituye la población del mismo. La condición de vecino se adquiere en el mismo momento de su inscripción en el padrón, y determina la titularidad del conjunto de derechos y deberes que determinen las leyes, entre ellos los de ser elector y elegible de acuerdo con lo dispuesto en la legislación electoral, participar en la gestión municipal, utilizar los servicios públicos municipales, acceder a los aprovechamientos comunales, y contribuir mediante las prestaciones económicas y personales legalmente previstas a la realización de las competencias municipales. La inscripción de los extranjeros en el padrón municipal no constituirá prueba de su residencia legal en España ni les atribuirá ningún derecho que no les confiera la legislación vigente, especialmente en materia de derechos y libertades de los extranjeros en España. Los datos del padrón municipal se cederán a otras Administraciones Públicas que lo soliciten sin consentimiento previo del afectado solamente cuando les sean necesarios para el ejercicio de sus respectivas competencias, y exclusivamente para asuntos en los que la residencia o el domicilio sean datos relevantes. También pueden servir para elaborar estadísticas oficiales sometidas al secreto estadístico. Fuera de estos supuestos, los datos del padrón son confidenciales y el acceso a los mismos se regirá por lo dispuesto en la legislación básica administrativa y en la de Protección de datos de carácter personal. En España conviven distintas legislaciones civiles; junto a un derecho común existen los llamados derechos especiales o forales. La vecindad civil se define como el vínculo que une a un individuo con la región, comarca o localidad a que pertenece, y que determina su sujeción a alguna de las legislaciones civiles existentes. Adquisición de la vecindad civil a) Por filiación Tienen vecindad civil en territorio de derecho común, o en uno de los de derecho especial o foral, los nacidos de padres que tengan tal vecindad. Si al nacer el hijo, o al ser adoptado, los padres tuvieren distinta vecindad civil, el hijo tendrá la que corresponda a aquél de los dos respecto del cual la filiación haya sido determinada antes; en su defecto, tendrá la del lugar del nacimiento, y, en último término, la vecindad de derecho común. Sin embargo, los padres, o el que de ellos ejerza o le haya sido atribuida la patria potestad, podrán atribuir al hijo la vecindad civil de cualquiera de ellos en tanto no transcurran los seis meses siguientes al nacimiento o a la adopción. La privación o suspensión en el ejercicio de la patria potestad, o el cambio de vecindad de los padres, no afectarán a la vecindad civil de los hijos. b) Por opción El Código Civil reconoce, con ciertas condiciones, la posibilidad del hijo mayor de catorce años de optar bien por la vecindad civil del lugar de su nacimiento, bien por la última vecindad de cualquiera de sus padres. c) Por residencia La vecindad civil se adquiere: 1º) Por residencia continuada durante dos años, siempre que el interesado manifieste ser esa su voluntad. 2º) Por residencia continuada de diez años, sin declaración en contrario durante este plazo. Ambas declaraciones se harán constar en el Registro Civil y no necesitan ser reiteradas. d) Reglas comunes El matrimonio no altera la vecindad civil. No obstante, cualquiera de los cónyuges no separados, ya sea legalmente o de hecho, podrá, en todo momento, optar por la vecindad civil del otro. En caso de duda prevalecerá la vecindad civil que corresponda al lugar del nacimiento. La sujeción al derecho civil común o al especial o foral se determina por la vecindad civil. Al respecto, el Código Civil establece la aplicación general y directa en toda España de una serie de normas recogidas en el mismo, siendo en lo demás de aplicación supletoria respecto a los derechos especiales o forales de las provincias o territorios en que estén vigentes. En concreto las normas que señala el Código Civil como de aplicación general y directa en toda España son: a) Las disposiciones del Título Preliminar, en cuanto determinan los efectos de las leyes y las reglas generales para su aplicación. b) Las normas contenidas en el Título IV, Libro I, “Del matrimonio”, con excepción de las relativas al régimen económico matrimonial.

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