viernes, 22 de julio de 2016

la omisión en derecho penal

DELITOS DE OMISIÓN Los delitos, tal y como establece el art. 10 CP, se pueden cometer tanto por acción como por omisión. La omisión, a efectos penales, no se concreta en un simple no hacer, sino que ha de tratarse de un no hacer lo que la norma manda o exige para la evitación del resultado. Así, por ejemplo, un médico no cometería delito por omisión en caso de no atender el seguimiento del paciente, la omisión no es que el médico no haga, lo relevante a efectos penales se produce cuando ese médico evita el cumplimiento de sus obligaciones, es decir, lo que manda la norma. Por otra parte, la omisión responde a una norma de mandato o preceptiva, al contrario de lo que ocurre con los delitos de acción, que responden a una norma prohibitiva. Partiendo de lo establecido en el art. 10 del CP podemos distinguir dos tipos de omisión: - Omisión pura o propia: consiste en la simple abstención de cumplir lo exigido por la norma. No obstante, no todas las omisiones constituyen delito, puesto que sólo lo constituirán aquellas que sean relevantes para el DP. Los delitos de omisión propia se encuentran en la parte especial del CP (Libros II y III), y sólo ahí. Para que exista un delito de omisión propia se han de dar: 1. Que se produzca una situación típica, que coincide con la concreta conducta típica que se plantee en cada concreto precepto de la parte especial. 2. Ausencia de acción, expresada por la norma, es decir, abstención de intervenir. 3. Capacidad de realizar la acción, el CP exige que el sujeto tenga capacidad para realizarlo, por ello utiliza frases como “pudiendo hacerlo”. - Omisión impropia o comisión por omisión: establece el art. 11 CP que los delitos o faltas que consista en la producción de un resultado, sólo se considerarán cometidos por omisión cuando la no evitación del mismo, al infringir un especial deber jurídico del autor, equivalga a, según el sentido de la ley, a su causación. A tal efecto se equiparará la omisión a la acción cuando: 1. Cuando exista una específica obligación legal o contractual de actuar. 2. Cuando el omitente haya creado una ocasión de riesgo para el bien jurídicamente protegido mediante una acción u omisión precedente (ingerencia). Los elementos que debe reunir la comisión por omisión son los mismos que reúne la omisión propia, pero añadiendo los siguientes: 1. A la situación típica hay que añadir que el sujeto se encuentre en una posición de garante. 2. A la ausencia de acción esperada por la norma hay que añadir que se produzca un resultado. 3. A la capacidad de realizar la acción hay que añadir que tenga la capacidad de evitar el resultado. De especial relevancia resulta la expresión “según el sentido de la ley”, significa: - Que el delito ha de admitir la posibilidad de que se produzca por omisión, no todos los delitos de la parte especial admiten la forma omisiva propia, - Se requiere que se pueda imputar a la comisión el resultado producido. El sujeto ha de encontrarse en una posición de garante, esto significa que tiene la obligación legal o contractual de evitar el resultado, pero la posición de garante se establece y se crea a través de una obligación específica. No todos somos garantes en la omisión impropia, esa posición nace sobre determinadas personas, nace de dos fuentes: la legal y la contractual. La doctrina científica hace otra clasificación de las fuentes de la posición de garantía, que podemos clasificar en cuatro grupos: 1. La posición de garantía nacida de una estrecha relación vital, es decir, que se esté en una convivencia. No toda convivencia es válida para conformar la posición de garantía sino que ha de ser: - Que exista una relación de dependencia. - Que la convivencia tenga un contenido real. - Que la convivencia exista en el momento de la omisión. 2. Deberes legales de determinadas profesiones (EJ: médico respecto de la vida de sus pacientes). 3. Asunción voluntaria de protección (Ej: grupo de personas que encuentran un accidentado, uno de ellos decide trasladarlo pero lo abandona a medio camino y muere). 4. Deber de vigilancia de una fuente de peligro, dentro de la esfera del omitente. También se considera comisión por omisión la ingerencia, es decir, aquel que ha creado un peligro, ya que al crearlo se asume la posición de garante. Quedan excluidos de la ingerencia los peligros creados por la propia víctima y las causas de justificación.

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